Animo! Arturo Venegas,blogs

Mayo 23, 2006

El cerebro: fuente de salud y juventud

Archivado en: coaching — Arturo Venegas @ 8:31 am

Las neuronas se reproducen si se les da una oportunidad.
El aprendizaje constante, la vida social y el movimiento parecen ser las claves de la salud y regeneración cerebral, y también la solución para la depresión y la enfermedad de Alzheimer. Que la actividad física, el contacto con los demás y la creatividad, aun a edad avanzada, nos mantienen sanos y jóvenes no es ningún secreto. Ahora, estudios científicos comprueban que, si se le ofrecen los estímulos correctos, el cerebro adulto es capaz de producir nuevas neuronas y curarse a sí mismo.
Nuevas neuronas: fuente de salud y larga vida 
Rebatiendo definitivamente la tesis de Ramón y Cajal (1928) y posteriores, que afirmaban que el cerebro adulto es rígido e incapaz de regenerarse, las investigaciones neurológicas de diferentes equipos en EE.UU. y Europa abren nuevas perspectivas en la comprensión del funcionamiento de dicho órgano. Según Gerd Kempermann, del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular de Berlín, a Der Spiegel: “Pudimos observar que el cerebro nunca deja de desarrollarse, lo hace durante toda la vida”. Luego de diferentes experimentos en animales, en 1998 fue posible demostrar la reproducción neuronal en humanos. Neurólogos suecos y estadounidenses la estudiaron en pacientes con cáncer terminal a quienes se les había inyectado sustancias radioactivas, marcando así los eslabones del DNA de sus células. Estos eslabones marcados se encontraban también en las neuronas, y así pudo comprobarse que, hasta el día en que murieron a causa del tumor, éstas no dejaron de reproducirse. Desde entonces se sabe que, día a día, varios miles de nuevas neuronas nacen en el hipocampo. En comparación con los cientos de miles de millones de que está compuesto el cerebro, unas miles parecerían no tener importancia. Sin embargo, estas nuevas células son más excitables que las antiguas. “Bastan unas pocas neuronas nuevas para cambiar profundamente la red arquitectónica del cerebro”, afirma Kempermann.
Aprendizaje contra depresión y vejez
Leer, jugar a las cartas, aprender un idioma, practicar un instrumento musical, hacer malabarismo o armar rompecabezas, todo esto propicia el regeneramiento neuronal. Robert Friedland, neurólogo de la Case Western Reserv University en Cleveland, Ohio, piensa que “todo está relacionado con el aprendizaje”. Los psicólogos Ulman Lindenberger y Martin Lövden, del Instituto Max Planck de Berlín, por su parte, resumen que “la vida social cumple un papel predominante y de protección, ya que tiene efectos estimulantes para el cerebro y el comportamiento.” No es, según ellos, nuestra capacidad mental la que nos mantiene jóvenes, sino una vida social satisfactoria la que reaviva y aumenta nuestra capacidad mental. Esa sería, según los científicos, la clave de la juventud, a cualquier edad. Es decir, que la pérdida del rendimiento intelectual y la memoria no son procesos inexorables, sino que pueden ser influenciados a través de un determinado estilo de vida.

El cerebro, órgano moldeable
Diversos experimentos prueban no sólo la plasticidad del cerebro, sino también su capacidad para sanarse a sí mismo, siempre y cuando se le ofrezcan estímulos para el aprendizaje y el intercambio social. Asimismo, la actividad física es un abono importante para el crecimiento de nuevas neuronas. Y, a su vez, el hecho de contar con más neuronas permite al ser humano buscar nuevos desafíos en todos los aspectos, lo cual lo mantiene física y mentalmente joven. El descubrimiento de la neurogénesis modificó no sólo la imagen del cerebro sano, sino también la comprensión sobre sus enfermedades. Hasta hace poco se creía que la demencia senil y el Parkinson eran causadas por muerte neuronal. Ahora la ciencia se plantea el revés de la cuestión: ¿Surgen dichas enfermedades porque el cerebro no produce nuevas neuronas? Esto se aplicaría también a dificultades en el aprendizaje, depresiones, alcoholismo y esquizofrenia. La revista alemana “Der Nervenartz” informa que “la investigación de la neurogénesis se está transformando en uno de los proyectos más prometedores de la neurología moderna.” La industria farmacéutica estudia ya la producción de medicamentos para estimular las áreas cerebrales inactivas y permitir que el cerebro se cure a sí mismo. “El cerebro no es una computadora inmodificable”, dice el neurólogo e investigador Fred Gage, del Salk Institute de California. “Es una órgano moldeable, de carne, sangre y células nerviosas. Los cambios en este órgano pueden controlarse.” Nuestra capacidad de comprensión no depende sólo de nuestros genes, sino más bien de nuestro estilo de vida. Que el cerebro genere nuevas neuronas o no, depende en mucho de las oportunidades que le ofrecemos para que esto suceda.
AutorCP © Deutsche Welle

procrastinación

Archivado en: coaching — Arturo Venegas @ 8:22 am

No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana
Postergarlo todo: ¿quién no lo conoce? Lo que parece algo tan natural, puede transformarse, sin embargo, en una enfermedad y llevar incluso a la depresión. Recomendar a alguien que crónicamente deja todo para “mañana”, “pues, simplemente, ¡hazlo!” es como decir a un depresivo que simplemente comience a alegrarse. Efectivamente, la “procrastinación” (del latín pro: para, y cras: mañana) es una enfermedad y los pacientes necesitan tratamiento. Por lo menos eso dicen los psicólogos. La disciplina de estudios es relativamente joven. Pero sus primeras constataciones son lapidarias: la postergación de todo lo que uno tiene que hacer no es una mala costumbre ni un problema de organización, sino un disturbio. ¿Quién lo puede negar, cuando, por ejemplo, la personas posponen la solución de problemas personales, como por ejemplo fumar en exceso, terminar con una relación sentimental destructiva, impedir el abuso por parte de otro, postergar siempre ir al cine, hacer vida social o jugar con los hijos?

Dos tipos de postergación
Hasta ahora se han identificado dos tipos de “procrastinadores”: el que lo hace por excitación y el que lo hace por una estrategia de evasión. El excitado dice de sí mismo que sólo puede ser creativo en último momento. Goza de los nervios que lo invaden cuando faltan minutos para cumplir con algo. Jura que dos semanas antes nada se le hubiera ocurrido al respecto. Es, en cierta forma, un masoquista. Hans-Werner Rückert, director del departamento de asesoramiento psicológico de la Universidad Libre de Berlín, dice: “Se trata de un problema de autosugestión. Efectivamente, dos semanas antes a la persona no se le ocurre nada.” Pero cuando las papas queman, ahí sí, se le ocurre de todo. El procrastinador por evasión evita ocuparse de lo que no le produce satisfacción inmediata y sobre todo de todo aquello cuyo resultado podría provocarle un sentimiento de inferioridad. Prefiere que lo tomen por vago a que lo tengan por incapaz. Su excusa clásica: “lo podría haber hecho, pero no tuve tiempo.” Ambos tipos tienen en común que no saben cómo priorizar sus tareas. Hacen cosas absolutamente prescindibles y banales, mientras que las realmente importantes tienen que esperar.

El problema es mundial
Los procrastinadores no son pocos: nada menos que el 20% de la población, independientemente del país. Así se constató en un estudio llevado a cabo en EEUU, Gran Bretaña, España, Venezuela, Perú y Australia. Los dos tipos de postergadores crónicos son aproximadamente de igual tamaño: un 13,5 % son excitados, un 14,6 % son evasores (algunos, realmente dignos de compasión, son de ambos tipos). Acerca de las razones, por qué uno se transforma en postergador crónico, no se sabe mucho. Hay quien afirma que –cómo no– la culpa la tienen los padres demasiado exigentes. El niño desarrolla entonces una estrategia de postergación. Otros psicólogos dicen que es una explicación demasiado simplista, las causas son múltiples y la cuestión central es: ¿por qué hago otras actividades y no lo que realmente tengo que hacer? Exactamente, ¿por qué estoy leyendo este artículo y no preparando la comida? Ésa es la cuestión.
Autor Pablo Kummetz © Deutsche Welle

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