Animo! Arturo Venegas,blogs

Octubre 24, 2006

Cuando la sociedad no nos deja parar

Archivado en: Animo!!!!! — Arturo Venegas @ 7:07 am

Bajo la presión horaria en el trabajo o en la vida diaria, el hombre de hoy en día no encuentra la tranquilidad.
Nunca antes se había pagado tanto para tener un poco de “tiempo libre”.
Poco queda para pasar del horario veraniego al horario de invierno. En la noche de un sábado de noviembre, la hora se retrasa en Europa de las 3:00 a las 2:00 de la mañana. Esta hora cuenta como una doble y no estaría de más disfrutarla. Pero en vez de vivirla, dormimos.

“Eso es típico de nuestra sociedad que no quiere enfrentarse al riesgo de vivir un momento sin mirar al reloj”, comenta el investigador del tiempo Karlheinz Geißler. Con la mirada permanente en la esfera horaria y la prisa por acudir a las diferentes citas incluso el domingo, cada vez más personas se encuentran acosadas por el tiempo.

La tranquilidad como mercancía

Esta presión cronológica tiene diferentes causas. Muchos estudios muestran una imagen en la que aparece una “sociedad del estrés. El 84% de los alemanes sufre de está presión del tiempo en su puesto de trabajo, dice el estudio publicado por el instituto de demoscopia Emnid. La quinta parte presenta síntomas de estrés como problemas gastrointestinales, cardíacos o dolores de cabeza. Y la cuarta parte tiene problemas para dormir por haber dejado algo sin terminar.

Con estos síntomas, la economía de mercado responde y ha desarrollado diferentes ofertas para suavizar el sufrimiento. Ofertas de comida tranquila, meditación en un monasterio o periódos sabáticos para los empleados se combinan con las curas de fin de semana en hoteles de lujo. “El tiempo se ha convertido en un recurso clave”, dice Matthias Horx del instituto de futuro de Kelkheim. A la vez se ha creado un nuevo producto de lujo: “el bienestar temporal”.

¿Dueños o víctimas del tiempo?

Sin embargo, la falta de tiempo es sólo la menor causa según los investigadores del tiempo. Como dice el autor del libro “Tiempo: la sustancia de la que está hecha la vida”, Steffen Klein, el flujo de información y las múltiples opciones son la raíz del problema: “nuestros filtros ya no funcionan. Ya no podemos depurar”.

“Tenemos que dejar de presentarnos como víctimas de un compás externo”. No tener tiempo es un símbolo de estatus en una sociedad en la que el tiempo es dinero. Y al contrario, que la persona sea dueña de su propio tiempo debería ser reconocido como un valor.

Harmut Seifert, de la Fundación Hans-Böckler ve el problema de otra forma. La tendencia de horarios laborales más cortos para los trabajadores a tiempo completo desapareció hace cinco años con la competencia de países con sueldos más bajos. En los ochenta, las empresas aumentaron el ritmo de trabajo para compensar esta reducción de las horas. “Cuando la gente vuelve a casa están quemados, se caen en el sillón y miran la televisión”. Según la fundación, en Alemania el horario laboral real se sitúa alrededor de las 42 horas semanales, una hora más que la media europea.

Soluciones de ahorro de tiempo

Pero para el que se lo pueda costear, existen empresas que ayudan con sus servicios. Así, hay agencias que ofrecen soluciones para ahorrar tiempo. Por ejemplo, comprando regalos, regando las plantas o buscando un fontanero para descargar a la persona de la presión de los deberes diarios.

Geißler califica esta oferta como satisfactoria: “El capitalismo es tan estable que hace un negocio de cualquier problema o una ansiedad. Nunca antes tuvo que pagar el hombre tanto dinero por un poco de tranquilidad. “Tenemos que aprender a disfrutar del momento”, apunta Klein. Tomar café con la pareja, cocinar, salir de paseo… “Necesitamos un espacio en las que nos salgamos de la rutina, en los que el teléfono y la computadora estén apagados y no tengamos que tomar ninguna decisión”. Sin embargo, no olvidemos que previamente también hay que organizar ese oasis de tranquilidad.

AutorJAG/Agencias © Deutsche Welle

¿Víctima de la ira?

Archivado en: Animo!!!!! — Arturo Venegas @ 7:02 am

El trastorno explosivo intermitente incluye episodios de violencia doméstica.

Intermittent Explosive Disorder

Scientists say that a rare form of mental illness could be the cause of road rage. A study from Harvard University says that as many as 16 million Americans could be suffering from Intermittent Explosive Disorder.

This report from Matt McGrath:

Listen to the story

Intermittent Explosive disorder, or IED, is a condition in which people attack others, and their possessions, often causing bodily harm and property damage. The level of anger displayed is out of all proportion to the event that triggered it, so scientists believe it could be the root cause of road rage or even spousal abuse.

People with this disorder feel a sense of relief during the angry outburst, and then feel remorseful about their actions. It is these feelings of shame and embarrassment that have kept the condition relatively hidden, according to the researchers. The disorder affects twice as many men as women and the first outbursts usually take place in adolescence. The researchers believe that there is a strong genetic element to the condition, and growing up in a home where parents had difficulties with depression or alcohol was often a trigger.

IED often precedes depression, anxiety, alcohol and drug abuse. Over eighty per cent of those diagnosed with IED suffered from these conditions as well. The scientists behind the study say that anti-depressant medicine, combined with teaching people how to handle their feelings of frustration, can be an effective treatment for the disorder.

This research only applies to the United States, but further studies will take place in thirty countries to see if IED is truly a worldwide phenomenon.

Matt McGrath, BBC, Science Reporter

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